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Los peculiares riesgos “políticos” de la inversión extranjera en España

 

Atrium

Las empresas extranjeras que invierten en España saben que deben afrontar, y valorar, un particular “riesgo político”, propio del país: el riesgo de verse arrastrado y envuelto en las luchas políticas domésticas, algo que implica una alta probabilidad de ser acusado, en algún momento, de abusos, mentiras, ilegalidades, etc. Un rasgo lamentable de ciertos políticos y grupos políticos españoles es el “todo vale”: con tal de atacar al adversario político, de criticarle, no importa dejar mal a España frente al exterior, faltar al respeto o insultar a otros países, hacer lo posible por agravar aún más la crisis económica.

En estos días una empresa extranjera, que ha realizado una importante inversión minera en Andalucía, está siendo acusada de haber engañado a la Junta de Andalucía, de haber obtenido subvenciones gracias a favoritismos, de haber actuado de forma irregular. Y veremos qué nuevas acusaciones se van formulando en un futuro. El motivo de fondo de estas acusaciones no es que se hayan descubierto estas irregularidades en la gestión de la empresa, sino el propósito de atacar a costa de lo que sea al anterior presidente de la Junta y actual vicepresidente del gobierno central.

Este tipo de comportamiento es muy frecuente. Hace poco más de un año el líder de la oposición se burló de una serie de países y de sus gobernantes, por el hecho de que éstos asistían a una reunión de la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones que impulsa el gobierno español. Como recogía en concreto una información en la prensa, “El líder del PP, Mariano Rajoy, se burló ayer, en un desayuno con periodistas, del peso político de dichos mandatarios. "Hoy hay una reunión en Madrid a la que asisten mandatarios importantes: los presidentes de Finlandia, de Eslovenia, de Malasia, de Argelia y el propio señor Rodríguez Zapatero", afirmó, provocando carcajadas”…

No hubo al parecer empacho ni reparo en ofender a cuatro países (alguno tan importante para España como Argelia), con tal de denigrar al opositor político.

En prácticamente ningún país del mundo se ven comportamientos de este tipo. Jalear la crisis económica, e intentar agravar la incertidumbre y  la alarma social es otra manifestación de ese síndrome irresponsable, que no duda en dañar a España con tal de dañar al contrario.

Ojalá que este tipo de comportamiento, del “todo vale”, desparezca pronto de la actuación de ciertos políticos y fuerzas políticas…